Karuna. La Compasión en el Budismo

La compasión en el budismo es un pilar esencial que guía las acciones y el comportamiento de quienes siguen el Dharma. No se trata simplemente de un sentimiento pasajero de lástima o simpatía hacia quienes enfrentan dificultades, sino de una profunda e incondicional disposición de comprender y aliviar el sufrimiento ajeno. Es la expresión del anhelo genuino de que todos los seres puedan liberarse del sufrimiento y encontrar la paz y la felicidad.

¿Qué es Karuna?

La compasión es como un río que todo lo nutre a su paso.

La palabra utilizada en el budismo para referirse a la compasión es «Karuna«, que puede ser entendida como la intención y capacidad de aliviar el sufrimiento de los demás. La compasión no se manifiesta solo a través de grandes actos de altruismo; se expresa en la vida cotidiana, en el acto de observar, escuchar y comprender el dolor de los otros, y actuar de maneras que puedan brindarles alivio en la medida de lo posible.

Karuna es una de las Cuatro Brahmaviharas o Cuatro Moradas Divinas en el budismo, a menudo también llamadas las Cuatro Inconmensurables. Junto con Metta (amor benevolente o bondad amorosa), Mudita (alegría altruista o alegría simpática) y Upekkha (ecuanimidad), Karuna es considerada una de las actitudes mentales y emocionales más elevadas y benevolentes que uno puede cultivar.

La Compasión como Deseo de Comprender

La compasión comienza con la voluntad de entender profundamente a los demás. La práctica de la atención plena es muy importante para cultivar una compasión auténtica. A través de esta, podemos desarrollar una mayor conciencia y entendimiento de nuestros propios pensamientos y emociones, así como un profundo entendimiento del sufrimiento ajeno.

Entender no significa solamente reconocer el sufrimiento de los demás, sino también comprender las causas y condiciones que lo generan. Esto requiere una mente abierta, libre de prejuicios y expectativas, y una disposición para acoger las experiencias de los demás sin juzgarlas.

La Compasión sin Juicios

En el budismo, se reconoce que los juicios y prejuicios son barreras que impiden la manifestación de la compasión genuina. El juicio se basa en conceptos y creencias preconcebidas y, a menudo, surge de los propios miedos, inseguridades y sufrimientos no reconocidos.

Practicar la compasión implica mirar más allá de nuestras propias percepciones y juicios, y ver a los demás como realmente son: seres que, al igual que nosotros, desean ser felices y evitar el sufrimiento. La práctica meditativa ayuda a los practicantes a ver más allá de las apariencias superficiales y a conectar con la humanidad compartida que subyace a todas nuestras diferencias aparentes.

La Compasión con Mente Abierta

Una mente abierta es un terreno fértil donde la compasión puede florecer. Significa estar dispuesto a recibir y aceptar a los demás tal como son, con sus virtudes y defectos, alegrías y penas. Implica la disposición de aprender de cada encuentro y de cada ser, y de permitir que nuestras percepciones y entendimientos se enriquezcan y profundicen mediante el intercambio con los demás.

Una mente abierta no se aferra a las propias ideas y creencias con rigidez, sino que está dispuesta a explorar, investigar y considerar diferentes perspectivas y posibilidades. Esta apertura es esencial para permitir que la compasión se manifieste de maneras que sean genuinamente útiles y liberadoras para los demás.

El Deseo de Aliviar el Sufrimiento

El deseo sincero de aliviar el sufrimiento es fundamental en la práctica de la compasión budista. Esto va más allá de simplemente desear que los demás estén libres de sufrimiento; implica tomar medidas concretas para ayudarles a lograrlo.

El bodhisattva, un ser que aspira a alcanzar la iluminación para beneficio de todos los seres, es un ejemplo de la manifestación de la compasión activa. Los bodhisattvas hacen votos para permanecer en el ciclo de nacimiento y muerte hasta que todos los seres sean liberados del sufrimiento.

La compasión se traduce en acciones tangibles, palabras amables, pensamientos amorosos y una presencia atenta y cuidadosa. La práctica de la compasión implica tanto el cultivo interno del amor y la comprensión como la manifestación externa de estas cualidades a través de acciones que alivien el sufrimiento de los demás.

Comprendiendo el Sufrimiento

Dukkha es un concepto central de las enseñanzas budistas.

La comprensión de Dukkha —término pali que se traduce comúnmente como sufrimiento, pero que también engloba conceptos como insatisfacción, dolor, ansiedad y estrés— es esencial para que brote la compasión genuina en las enseñanzas budistas. La raíz de la compasión yace en la capacidad de comprender el sufrimiento, tanto el propio como el ajeno, y esta comprensión surge cuando podemos percibir y entender la naturaleza de Dukkha en toda su profundidad y variedad.

Dukkha: La Primera Noble Verdad

El Buda Gautama identificó a Dukkha como la Primera Noble Verdad, señalando que la existencia está entrelazada con el sufrimiento en diversas formas. No se limita solo al dolor físico o a la tristeza, sino que también abarca la naturaleza transitoria e insatisfactoria de todas las experiencias sensoriales. Cada alegría es efímera, cada posesión es impermanente, y por lo tanto, en cada aspecto de la existencia, Dukkha está presente. Esta es una verdad fundamental que, una vez comprendida, desencadena una profunda transformación en la percepción y en la forma en la que interactuamos con el mundo.

La Conexión entre Dukkha y la Compasión

La compasión brota de la percepción de que todos los seres experimentan Dukkha y de que todos aspiran a ser libres de él. Es esta realización universal, este conocimiento íntimo del sufrimiento, lo que despierta la respuesta compasiva en el corazón de un practicante del Dharma. Reconocer Dukkha en nosotros mismos nos conecta con el sufrimiento de los demás y nos motiva a aliviarlo siempre que esté en nuestras manos.

Comprender Dukkha, Cultivar Karuna

Dukkha se manifiesta en cada vida de múltiples formas: enfermedad, envejecimiento, pérdida, desamor, y la inevitable muerte. Cada ser experimenta estos aspectos del sufrimiento de alguna manera u otra durante su existencia. Comprender Dukkha es ver estos aspectos del sufrimiento y reconocer cómo nos afectan y cómo afectan a los demás.

Esta comprensión profunda conduce a una apertura del corazón. Al visualizar el sufrimiento de los demás y conectarlo con nuestro propio sufrimiento, podemos desarraigar el egoísmo y el aislamiento. Esta comprensión desarrolla empatía y nos lleva a la práctica de la compasión, ya que una vez que reconocemos el sufrimiento como un terreno común para todos los seres, se activa un deseo natural de aliviar este sufrimiento.

La Compasión Activa a Través de la Comprensión de Dukkha

La compasión no es solo un sentimiento pasivo, sino una energía activa que se manifiesta a través de pensamientos, palabras y acciones concretas destinadas a aliviar el Dukkha. La compasión genuina conlleva la disposición de entrar en contacto con el sufrimiento propio y ajeno, y a actuar de manera que se pueda mitigar.

Comprender Dukkha nos lleva a ser testigos de su presencia y de su cesación, tanto en nosotros mismos como en los demás. Cada acto de bondad, cada palabra de consuelo y cada gesto de apoyo es una expresión tangible de la compasión que nace de esta comprensión.

Compasión y Sabiduría: Inseparables en el Camino

Sabiduría y compasión son las dos alas que permiten volar en el camino espiritual. La sabiduría sin compasión es estéril y la compasión sin sabiduría puede ser desorientadora o incluso perjudicial. Al entender Dukkha, no solo nos volvemos compasivos, sino que esta comprensión nos dota de la sabiduría para actuar de manera efectiva y beneficiosa para aliviar el sufrimiento.

¿Cómo podemos Cultivar la Compasión?

Cómo cultivar la compasión a través de la meditación y otras prácticas.

Inicio del Viaje: Reconocimiento del Sufrimiento

El primer paso para cultivar la compasión es, paradójicamente, enfrentarse y reconocer el sufrimiento. Es vital que nos permitamos a nosotros mismos sentir y entender el dolor y la angustia sin rechazarlos ni ser abrumados por ellos. Este reconocimiento de «Dukkha» (sufrimiento) no es para someterse a él, sino para entender su naturaleza, sus causas y, por ende, poder aliviarlo eficazmente.

Comprender la Universalidad del Sufrimiento

Una vez que reconocemos el sufrimiento, podemos empezar a darnos cuenta de que es una experiencia universal. Cada ser, independientemente de su condición, enfrenta su propia forma de Dukkha. Esta comprensión genera un sentido de conexión y solidaridad con todos los seres y su lucha común contra el sufrimiento, yendo más allá de las divisiones aparentes y permitiéndonos abrazar a otros con un corazón abierto y empático.

Desarrollar la Empatía

Desarrollar la empatía implica situarnos en el lugar del otro, percibir sus emociones y, fundamentalmente, desear genuinamente aliviar su sufrimiento. La empatía nos impulsa más allá de la comprensión intelectual del sufrimiento hacia una conexión emocional y afectiva, permitiendo que la compasión florezca de una manera auténtica y profunda.

Practicar la Autocompasión

La autocompasión es, a menudo, un paso omitido en el camino hacia la compasión global. Aceptar y amarnos a nosotros mismos, incluso con nuestras imperfecciones y errores, es fundamental. Al ser capaces de ofrecernos a nosotros mismos el regalo de la compasión, nos equipamos mejor para extender esa misma bondad hacia los demás.

Metta: Cultivando la Bondad Amorosa

La meditación Metta o la práctica de la bondad amorosa es un método comprobado para cultivar la compasión. Metta nos impulsa a desear felicidad y bienestar para nosotros mismos y para los demás, expandiendo gradualmente este deseo desde nuestros seres queridos hasta desconocidos, seres difíciles y, finalmente, a todos los seres sin excepción.

Acción Compasiva

La compasión, para ser genuina, debe traducirse en acción. Podemos expresar la compasión a través de palabras amables, gestos cariñosos, y, fundamentalmente, a través de actos concretos que buscan aliviar el sufrimiento de los demás. Ya sea a través de la escucha activa, brindando apoyo emocional, o asistiendo en necesidades físicas y materiales, la acción compasiva se manifiesta en innumerables formas de ayuda y servicio.

Conexión con los Demás

Al adoptar una postura de apertura y receptividad, podemos realmente «estar» con otros en sus momentos de dolor sin juicio o deseo de «arreglar» las cosas precipitadamente. Esta presencia auténtica y sincera es en sí misma una forma potente de compasión, proporcionando un espacio seguro y sostenido donde los demás pueden sentirse vistos, oídos y valorados.

Establecer Límites Saludables

Es imperativo entender que la compasión también implica establecer límites saludables para preservar nuestro bienestar emocional y físico. No podemos verter desde una jarra vacía; por lo tanto, cuidar de nosotros mismos y establecer límites es fundamental para mantener nuestra capacidad de ser compasivos hacia los demás a largo plazo.

Continuar Practicando

La compasión se cultiva y profundiza mediante la práctica continua. Implica un compromiso constante de volver al camino de la compasión, incluso cuando enfrentamos obstáculos o nos desviamos del camino. Al reiterar conscientemente nuestras intenciones y esfuerzos hacia la compasión, nutrimos su semilla para que florezca y fructifique a lo largo del tiempo.

Inclusividad de la Compasión

Finalmente, la compasión debe ser inclusiva y universal, extendiéndose a todos los seres sin discriminación. En la auténtica práctica de la compasión, nadie está excluido. Esta igualdad fundamental en la compasión refleja la igualdad fundamental de todos los seres en su deseo de felicidad y liberación del sufrimiento.

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